LA MICRORRESERVA DE LOS SALADARES DE LA CUENCA DEL RÍO SALADO

Esta microrreserva forma parte del LIC (Lugar de Interés Comunitario) denominado Valle y Salinas del Salado, y es atravesada por el río Salado. El río, efectivamente, es salado: a su paso va recogiendo las aguas de las salinas.

Forman este espacio natural seis áreas de gran diversidad litológica (es zona de contacto del Sistema Central con la prolongación de la sierra de Ayllón) y en ella se dan condiciones muy singulares para flora y fauna.

Nos encontramos una vegetación adaptada al medio salino muy raramente visible a 400 kilómetro del mar. Soporta las condiciones salinas, pero es también muy sensible a cualquier alteración de su ecosistema.

Entre las villas medievales de Sigüenza y Atienza en apenas 20 kilómetros, existen vestigios de más de 10 grandes explotaciones de sal. Muchas fueron abandonadas y poco queda en pie. En otras, como las de Imón, La Olmeda o Santamera, aún se puede apreciar su glorioso pasado como fuente de riqueza para la región. Las salinas de Imón han sido consideradas el conjunto salinero más antiguo de España y, durante muchos años, el más importante por producción y extensión.

En el espacio protegido de la microrreserva habitan especies de flora y fauna que deben ser especialmente respetadas. Podrás disfrutar de las plantas en su sitio, no las arranques; pasear por sendas o caminos, sin salirte para no ocasionar daños irreparables; observar la naturaleza en silencio; y recrearte en un paraje único.

A unos 14 km de la bellísima Sigüenza encontramos Imón y en ella las salinas más importantes de la comarca de Atienza y de la provincia. Las Salinas de Imón tuvieron una mayor producción de sal, son las de mayor tamaño, mejor construcción y además, han llegado a nuestros días en mejor estado de conservación. Se construyeron en la Edad Media y estaban bajo el control del rey que destinaba las rentas a pagar a nobles y al obispado de Sigüenza. La última modernización, a la que debe su actual aspecto, es obra de Carlos III en 1720. Estuvieron activas hasta 1996

El conjunto se compone de tres almacenes de gran tamaño, dos de ellos se conservan en pie, San Antonio y San José; cinco norias distribuidas a lo largo de la instalación; varios recocederos y unas mil albercas, que mantienen la mayoría de sus empedrados y maderos. Cierran el conjunto edificios anejos, oficinas y pequeños almacenes, que nos dan una idea completa de su actividad.

Por sus altos valores naturales, se han protegido determinados enclaves, denominados prados salinos o saladares, donde se concentran las especies más emblemáticas de la vegetación específica de estos lugares. Así nació en el año 2003 el espacio natural protegido denominado “Microrreserva de los Saladares de la Cuenca del río Salado”. El hábitat que aquí se protege está también declarado Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) por la Unión Europea, formando parte de la Red Natura 2000; y también tiene la categoría de ZEPA (Zona de Especial Protección para Aves).

La coincidencia del río (que es salado porque recoge las aguas procedentes de las salinas por donde pasa) y los afloramientos y manantiales salinos, que surgen en otros lugares, produce unas condiciones especiales.  Así, nos encontramos con una vegetación adaptada al medio salino, más parecida a la que se puede encontrar en las costas marinas que a la que vemos en las tierras cercanas. Este tipo de vegetación, que es capaz de soportar condiciones salinas, se denomina halófila.

Es muy raro encontrar este tipo de vegetación a 1.000 metros de altitud y a 400 kilómetros del mar. Además, son plantas muy frágiles, porque pueden desaparecer fácilmente si las condiciones de salinidad se alteran.

La presencia de sal, y los trabajos necesarios para la explotación de este recurso a lo largo de los siglos, han configurado un paisaje ùnico, denominado paisaje de la sal.

¿Por qué hay sal en un sitio como éste?

Hace 200 millones de años, la mitad oriental de la Península Ibérica estaba cubierta por el mar.

Este mar se fue evaporando y se formaron costras de sal sobre el fondo marino, rico en yesos y arcillas. Esta es la razón por la cual la región seguntina es rica en fósiles marinos. La costra se fue hundiendo debido a movimientos de la superficie terrestre, hasta llegar a nuestros días.
En algunos lugares el agua dulce se filtra y atraviesa esa capa salina.

Entonces se forma una salmuera natural que es la que ha sido extraída mediante pozos, durante siglos, en la zona para obtener la sal. Esta agua salada a veces también surge en la superficie en forma de manantiales, más o menos constantes.

MÁS INFORMACIÓN

Las salinas son de propiedad privada y es necesario pedir permiso a los propietarios para visitarlas. Puedes entrar en contacto con ellos a través de la Asociación de Amigos de las Salinas de interior ( Tel. 91 855 41 60).
Delegación de Agricultura y Medio Ambiente: Tel. 949 88 53 00
C.I.N. Parque Natural Río Dulce – Mandayona: Tel. 949 30 59 48

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